5 factores para elegir un terreno industrial

Elegir un terreno para una planta o centro de distribución no debería comenzar con una búsqueda en internet y terminar con el terreno que tenga el precio más atractivo.

En un proyecto industrial, el terreno es parte de la operación.

Una ubicación incorrecta puede aumentar los costos logísticos, dificultar la contratación de personal, limitar el crecimiento o generar inversiones adicionales en infraestructura. Por el contrario, un terreno bien seleccionado puede convertirse en una ventaja competitiva durante muchos años.

En MARFA BTS analizamos el terreno desde una perspectiva integral. No solamente preguntamos cuánto cuesta. Preguntamos si realmente puede soportar el proyecto que la empresa necesita.

Estos son cinco factores fundamentales.

1. Ubicación y conectividad

La ubicación es mucho más que señalar un punto en Google Maps.

Una empresa industrial necesita analizar cómo se moverán diariamente sus productos, materias primas, proveedores, trabajadores y vehículos.

Por eso es importante revisar la conexión con autopistas, carreteras principales, corredores industriales, ciudades, puertos, aeropuertos, centros de consumo y proveedores.

También hay que considerar el tiempo real de traslado.

Un terreno puede estar a 20 kilómetros de una ciudad, pero si el acceso es complicado, la distancia puede resultar poco relevante.

Para una operación logística, unos minutos adicionales por viaje pueden convertirse en miles de horas acumuladas durante un año.

Por eso recomendamos analizar la ubicación desde la perspectiva de la operación diaria.

¿Desde dónde llegarán los insumos?

¿Hacia dónde saldrán los productos?

¿Dónde vive el personal?

¿Qué rutas utilizarán los camiones?

¿Existen restricciones para transporte pesado?

¿Hay accesos alternativos?

Estas preguntas ayudan a determinar el verdadero valor estratégico de una ubicación.

2. Energía eléctrica

La disponibilidad de energía se ha convertido en uno de los factores más importantes para la instalación de nuevas operaciones industriales en México.

No basta con saber que “hay electricidad”.

Hay que conocer la capacidad disponible y la factibilidad para suministrar la demanda requerida.

Una empresa puede necesitar una capacidad eléctrica muy diferente a otra.

Una operación ligera puede tener requerimientos moderados. Una planta de manufactura con maquinaria intensiva, procesos automatizados o sistemas especializados puede requerir una infraestructura considerablemente mayor.

Por eso, antes de adquirir un terreno, es recomendable conocer las condiciones reales de suministro y los requerimientos para llevar la energía hasta el proyecto.

La infraestructura energética no debe tratarse como un detalle posterior.

Debe formar parte del análisis inicial.

El crecimiento del nearshoring ha hecho todavía más evidente este punto. La disponibilidad de infraestructura se ha convertido en un elemento que puede determinar qué ubicaciones son viables y cuáles no.

3. Agua y servicios

El agua puede ser tan importante como la energía.

Pero aquí también existe una diferencia entre “tener agua cerca” y contar con la capacidad necesaria para una operación industrial.

Dependiendo del proyecto, deben analizarse suministro, volumen disponible, factibilidad, drenaje, tratamiento, descarga y necesidades particulares del proceso productivo.

No todas las industrias consumen la misma cantidad de agua.

Tampoco todas tienen las mismas obligaciones respecto al tratamiento y disposición de aguas residuales.

Por eso el análisis debe hacerse de acuerdo con el proceso específico de la empresa.

Además del agua y la electricidad, conviene revisar otros servicios: telecomunicaciones, gas, drenaje, infraestructura contra incendios y cualquier otro suministro necesario.

La pregunta correcta no es solamente “¿qué servicios existen?”.

Es:

¿Los servicios existentes tienen la capacidad, ubicación y condiciones necesarias para mi operación?

4. Uso de suelo y situación legal

Un terreno puede parecer perfecto y aun así no ser viable para el proyecto.

El uso de suelo es uno de los primeros aspectos que deben revisarse.

La actividad que la empresa pretende desarrollar debe ser compatible con las disposiciones aplicables al inmueble y a la zona.

También es necesario revisar la situación legal del terreno, antecedentes, propiedad, restricciones, gravámenes, servidumbres, derechos de vía y cualquier condición que pueda afectar el desarrollo.

Esto es particularmente importante cuando el proyecto requiere una inversión considerable.

No tiene sentido diseñar una planta completa para descubrir posteriormente que el terreno presenta una restricción que modifica el proyecto.

La revisión legal y técnica debe realizarse antes de comprometer recursos importantes.

5. Mano de obra y capacidad de crecimiento

Una planta no funciona solamente con máquinas.

Funciona con personas.

Por eso la disponibilidad de mano de obra debe formar parte de la selección del sitio.

Hay que analizar no solamente cuántas personas viven en la zona, sino qué perfiles laborales existen, qué otras industrias compiten por el talento y cuáles son los tiempos de traslado.

Para algunas operaciones será fundamental contar con técnicos especializados. Para otras, la prioridad puede ser una gran cantidad de personal operativo.

También hay que pensar hacia adelante.

¿El terreno permite ampliar la nave?

¿Existe espacio para una segunda etapa?

¿Hay posibilidades de aumentar patios, estacionamientos o infraestructura?

Una empresa que hoy necesita 10,000 m² podría necesitar 20,000 m² dentro de algunos años.

El terreno debe evaluarse también desde esa perspectiva.

El terreno correcto es el que funciona para la operación

Cuando se comparan terrenos industriales, es tentador utilizar solamente dos variables: precio y superficie.

Pero una decisión industrial necesita una visión mucho más amplia.

Podemos resumir la evaluación en cinco preguntas:

Ubicación: ¿permite mover productos, personas y proveedores eficientemente?

Energía: ¿existe capacidad suficiente para la operación actual y futura?

Agua: ¿los servicios disponibles responden a las necesidades del proceso?

Legal: ¿el terreno puede utilizarse y desarrollarse conforme al proyecto?

Talento: ¿existe una fuerza laboral adecuada y accesible?

Y podríamos agregar una sexta pregunta:

¿El terreno permite que la empresa crezca?

Porque una buena ubicación industrial no solamente debe funcionar el día que se inaugura.

Debe seguir funcionando cuando la operación sea más grande.

El costo real de un terreno

Uno de los conceptos que más recomendamos revisar es el costo total de desarrollo.

El precio de compra es solamente una parte.

También pueden existir costos relacionados con preparación del terreno, accesos, infraestructura, servicios, movimientos de tierra, permisos, estudios, conexiones y otras obras necesarias.

Por eso un terreno de menor precio no necesariamente representa la mejor inversión.

La comparación correcta debe hacerse considerando el costo total necesario para convertir el terreno en una instalación operativa.

Ese es precisamente uno de los puntos donde un desarrollador con experiencia puede aportar valor.

Cómo puede ayudar MARFA BTS

MARFA BTS trabaja con una red de propietarios, brokers, gobiernos y desarrolladores que permite buscar oportunidades de acuerdo con los requerimientos específicos de cada empresa.

La búsqueda no tiene que limitarse a “qué terrenos están disponibles”.

Debe comenzar con otra pregunta:

¿Qué necesita realmente la operación?

A partir de ahí es posible analizar ubicaciones, infraestructura, conectividad, características legales y potencial de desarrollo.

El objetivo es encontrar una solución que tenga sentido tanto inmobiliario como empresarial.

En un mercado donde la infraestructura industrial continúa siendo un elemento estratégico para las empresas que buscan establecerse o expandirse en México, seleccionar correctamente el terreno puede marcar la diferencia entre un proyecto que simplemente existe y uno que funciona.

Si su empresa está buscando terreno industrial en México, MARFA BTS puede ayudarle a identificar, analizar y estructurar la oportunidad adecuada.

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